Nulidades Eclesiásticas

Después de la disolución del vínculo jurídico civil del matrimonio por el divorcio, la nulidad eclesiástica, en el supuesto de que exista causa, constituye la forma idónea de romper el vínculo religioso y cerrar definitivamente un capítulo de la vida de una persona, de cara a empezar otro nuevo. Son muchas y muy respetables las razones que impulsan a solicitar la nulidad canónica de su matrimonio: unos por convicciones religiosas y/o sentimentales; otros simplemente no quieren que les una absolutamente nada a sus ex parejas; otros por deseo de contraer nuevo matrimonio religioso, etc... Esto último suele ser lo más común, sobre todo en personas jóvenes que se divorcian y que no quieren cerrar las puertas a rehacer su vida en la forma en la que libremente elijan.

En el ámbito del Derecho Canónico, la especialización de los profesionales que intervienen en el mismo, es fundamental para garantizar, no ya el éxito en el resultado final, sino el estudio en profundidad del caso concreto y el empleo de todos los medios y conocimientos para su consecución.